La depresión, el estrés, la ansiedad y la torpeza encuentran en la sonrisa el inicio del camino hacia la solución.
Por eso, maravillarse con pequeños progresos, descubrir cosas sencillas que empujan emociones momentáneas hasta llegar a un estado de buen humor más prolongado, ayudará a que esa vorágine sistémica sea más llevadera. Y, si te fijas, es indiscutible que la risa es salud.
Yo, al menos, seguiré con mi torpeza; me da más material para seguir riéndome de mí mismo en momentos que son aprendizaje a través de la experiencia.
Abrazo a todos. Quizás no me entiendan nada, pero ahí vamos descifrando complejidades.
“Vivir loco y morir cuerdo”, decía uno.
Sin temor a nada.