Curicó en la calle: cuando el miedo empezó a ceder.

Curicanos encontraron #ejercicio en la #marcha: caminan, pedalean, levantan carteles, corren para sacar fotos, toman agua regalada, flamean banderas, soplan vuvuzelas, empujan coches, etc. Eso sí, se hacen chupete las sopaipillas de la plaza, los choripanes y los tocomples de la Alameda.

Recordar que no estamos de fiesta y que no hemos ganado nada. Así que, más que la forma y los adornos, el verdadero fondo es, sin duda, que de una vez por todas se salió a la calle a manifestarse, a hacer escuchar el descontento que muchas veces padres de familia reclaman en casa después de una jornada laboral, a la hora de la once o entre amigos, a cualquier edad.

Se pierde el temor al: “puede pasar algo”, “me van a tachar de algo”, “qué dirán los demás”, “y qué si todo va a seguir igual”, “tengo que trabajar igual”, entre otras frases que son parte del folclor de la pasividad.

En otro sentido, los automovilistas ya no se enojan tanto por el taco; también hay flexibilidad frente al retraso en el control GPS de las micros. Los camioneros tienen paciencia en la Ruta 5 Sur, y los pasajeros que no alcanzan a tomar micro por el corte de carretera se quedan en plazas o parques compartiendo un rato, aunque se entiende la molestia y la ansiedad por llegar luego a casa.

Suena romántico todo, pero a la vez hay que pedir disculpas y comprensión a quienes se han visto afectados por la movilización local: tener que cerrar temprano, soportar la bulla, el corte de calles y, quizás, otras situaciones muy particulares.

El momento es ahora. Hay sacrificios de todo tipo —esperemos que momentáneos— que hay que asumir para acabar con la injusticia social. Seguir construyendo colectivamente un discurso y un #petitorio que nos represente en diversas dimensiones es clave, más allá de algunos desacuerdos por temas personales.

Aportar, estar al servicio, liderar en tu comunidad, conversar, compartir, informarse y participar ha sido grandioso. Cada cual ha fomentado la identidad de un Curicó cada vez más unido.

Con cariño, y que el movimiento siga sólido. Gracias por apañar.

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