Los que caminan de verdad.

Transitanto en la vía política y social, veo a tantos buenos candidatos en nuestras tierras que se pierden por no poder acceder a juntas de vecinos, sindicatos, organizaciones sociales, entre otras instancias. No porque falten ideas o voluntad, sino porque muchas de estas estructuras se cierran sobre sí mismas, temiendo “traicionar” al político con el cual gozan de ciertas regalías.

Esos personajes de malas costumbres se apernan no solo en una silla del gabinete que les corresponde, sino que también aseguran su representación en los proyectos a los cuales ayudan a postular. Con decir que algunos incluso reciben honorarios por fuera. Así se va armando una red invisible que excluye a quienes realmente quieren aportar, y termina desgastando la confianza de la gente común.

Por eso celebro a los postulantes que andan a pie, en las esquinas, casa por casa, presentándose, dando a conocer su propuesta sin intermediarios ni favores pendientes. Ahí hay algo genuino, algo que todavía cree en el encuentro directo y en la palabra mirada a los ojos.

Esos son los de verdad. Ojalá triunfen este 19 de noviembre.

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