Doce lunas, un año de camino.

A lo largo de este 2025 me propuse un ejercicio simple, pero constante: mirar el cielo una vez al mes y detenerme frente a la luna llena. No como un registro técnico únicamente, sino como una forma de acompañar el paso del tiempo, de anclarme al presente y de observar cómo, aunque todo cambia, algo siempre regresa. Este proyecto personal fue creciendo sin hacer ruido, luna a luna, imagen a imagen, hasta transformarse en una pequeña bitácora visual de mi propio tránsito.

Estas doce lunas llenas han sido fotografiadas mes a mes con mi cámara Canon T7i, un lente 55–250 mm, mi trípode y una edición mínima. Las vistas corresponden a mis estadías en las ciudades de Molina, Curicó y Ñuñoa, lugares que también fueron escenario de procesos, encuentros y movimientos personales.

La luna ha acompañado mi transitar durante este 2025. En cada color, iluminación, temperatura y nivel de nitidez se vuelve casi imposible no asociar recuerdos, experiencias, emociones y sentimientos que fueron vividos en el presente año. Cada fotografía guarda algo más que una imagen: guarda un instante emocional, una pausa, una respiración.

Son importantes para mí por la dedicación, la conexión y la constancia que implicaron. Más que un resultado, representan un hábito sostenido, una decisión de observar y esperar el momento justo. Hoy completé la misión y quiero compartirla con ustedes, no solo como una muestra fotográfica, sino como una invitación a mirar más lento, a volver a levantar la vista y a reconocer nuestros propios ciclos.

Saludos desde,
IG: @PatricioBustamanteSoto
IG: @pbustas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *